Desde nuestra naturaleza infinita, para el Núcleo Esencial que somos, nada es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor. Se trata solamente de si es en Frecuencia Original o no.

El “acto terapéutico” pleno sería aquel cuyo objetivo fuera:

Liberar al cuerpo, reparar sus daños y favorecer la expansión de su Núcleo Esencial.